LA TABERNA DE LA NUMISMÁTICA… Y EL AUREO DE ADRIANO

 

Entre las comunidades dedicadas a la numismática y la notafilia, La Taberna de la Numismática y la Notafilia se ha ganado un sitio como lugar de referencia. Este año celebra su cuarto aniversario, consolidándose como un espacio de referencia para los aficionados. Por alguna razón, quizá casual, quizá muy meditada, el grupo decidió adoptar un áureo del emperador Adriano como su logo o distintivo. En este artículo, hablaremos sobre esta moneda, que simboliza la grandeza del Imperio Romano y el arte de la numismática.

El áureo, la moneda de oro de mayor denominación en la antigua Roma, emitida desde finales de la República hasta el siglo IV d.C., era mucho más que un simple medio de intercambio. Representaba un símbolo imponente del poder económico y político del Imperio, además de un eficaz instrumento de propaganda imperial. Su alta pureza y su peso cercano a los 7,2 gramos en la época de Adriano lo convertían en un objeto de prestigio reservado para transacciones importantes, pagos militares y tesoros imperiales. En la cultura romana, el oro no solo simbolizaba riqueza, sino también eternidad y poder divino, lo que hacía del áureo una moneda digna de los emperadores, capaz de reflejar en su brillo y diseño la grandeza y el esplendor de sus reinados.

Adriano (76-138 d.C.), Publius Aelius Hadrianus, el tercer emperador de la dinastía Antonina, es recordado como uno de los gobernantes más brillantes de la historia romana. Su reinado (117-138 d.C.) marcó una época de estabilidad y esplendor cultural. Entre sus hitos destacados se encuentran la consolidación del Imperio, al abandonar las políticas expansionistas de sus predecesores y enfocarse en fortalecer las fronteras, dejando como legado la famosa Muralla de Adriano en Britania; las reformas administrativas, que mejoraron la eficiencia del gobierno imperial; su papel como patrono de las artes, promoviendo el arte, la arquitectura y la filosofía griega, con obras como el majestuoso Panteón de Roma; y sus viajes por el Imperio, que reforzaron la unidad y permitieron conocer de cerca las necesidades de las provincias.

En los años en que este áureo fue acuñado (121 a 123), Roma vivía un periodo de estabilidad bajo el liderazgo de Adriano. Durante este tiempo se llevaron a cabo reformas en el ejército, reforzando la disciplina militar y mejorando las defensas en las fronteras del Imperio, lo que marcó una época de relativa paz conocida como la «Pax Romana». También se destacó el esplendor arquitectónico, reflejado en la construcción de obras emblemáticas como su villa en Tívoli. Adriano mantuvo una especial conexión con Hispania, su tierra natal, intensificando el desarrollo de ciudades e infraestructuras en esta región. Asimismo, las monedas acuñadas en este periodo mostraban iconografías que exaltaban la fortaleza del emperador y la prosperidad del Imperio, como se ve en el reverso de este áureo, con la imagen de Hércules frente a un templo, simbolizando la fuerza y la protección divina asociadas al gobierno de Adriano.

El anverso de este áureo presenta la cabeza laureada de Adriano mirando hacia la derecha, acompañada por la leyenda «IMP CAESAR TRAIAN HADRIANVS AVG». La corona de laurel simboliza la victoria y la autoridad divina del emperador, una representación común en las monedas romanas para exaltar el carácter invencible y la legitimidad del gobernante. La imagen de Adriano, con rasgos serenos y seguros, refuerza su figura como líder sabio y protector del Imperio.
En el reverso se observa a Hércules de pie frente a un templo distilo, con la cabeza inclinada hacia la derecha. Hércules se apoya en un garrote y sostiene manzanas, una clara referencia a los trabajos heroicos del semidios, en particular, su victoria en el Jardín de las Hespérides. Bajo el templo, se encuentra la figura de un dios fluvial reclinado, posiblemente representando al río Baetis (actual Guadalquivir). Este conjunto iconográfico alude a la fuerza, la protección divina y la prosperidad asociadas al gobierno de Adriano, así como a la importancia de Hispania en el contexto del Imperio.
Sobre la moneda en cuestión, cabe destacar que se ha encontrado dando vueltas por diferentes subastas:

– 2003. En la 25 de Numismática Ars Classica (lote 451) por 8.470 euros.
– 2004. En la Tritón VII (lote 923) por 4.890 euros
– 2016. En la 336 de Gorny & Mosch (lote 448) por 12.000 euros.
– 2022. Aparece en Italia, en la Associazione Nazionale Case Asta, con una estimación mínima de 20.000 euros.

Elegir este áureo de Adriano como emblema es, sin duda, un gran acierto. Una moneda que conecta con nuestra historia y con un emperador hispano, reflejando esa mezcla de pasión por la numismática y el orgullo por nuestras raíces. Es un privilegio poder aportar este pequeño grano de arena a esta comunidad que, como el áureo, es un reflejo de algo único y valioso.

 

Autor: denarios.org

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