
El coleccionismo de billetes puede enfocarse desde dos puntos de vista principales: el coleccionismo de modelos y el coleccionismo de rarezas. El primero busca un único ejemplar de cada tipo de billete, mientras que el segundo se centra en buscar cosas exóticas. El coleccionista de modelos puede conformarse con conseguir una serie cualquiera. Sin embargo, empieza a convertirse en coleccionista de rarezas cuando cambia el enfoque y busca la primera serie, la última o incluso todas las series. ¿Por qué? Porque esa evolución hacia una colección estructurada otorga una mayor satisfacción, ya que el reto es mayor.
En el momento en el que un coleccionista de billetes decide dar un salto e incorporar variantes y rarezas, entra en un mundo en el que todo lo que sabe de grados de conservación y series vale de poco. El coleccionismo de rarezas es un mundo de caza de oportunidades, porque no se sabe si volverá a ver ese ejemplar tan peculiar.
Una de las variantes más populares dentro del coleccionismo de rarezas es la de los billetes con sellos, sean secos o húmedos. Y aquí se abre un mundo en el que la picaresca es abundante y los casos de manipulación bastante frecuentes. A esto se une que algunos sellos extraños —y que no se corresponden con los legales— fueron puestos sin aparente motivo conocido en épocas pasadas. Esta combinación, mezclada con la obsesión de los coleccionistas por tener un ejemplar único y presumir de ello, es el caldo de cultivo ideal para las estafas.
Con el objeto de evitar que esto os suceda, vamos a hacer un breve resumen de los sellos auténticos y falsos que nos encontramos en los billetes españoles. Los detalles los tenéis en más de cien páginas de la Enciclopedia de la Notafilia y Escripofilia Española.
Sellos auténticos
Los principales sellos con certeza de autenticidad y soporte legal documentado son los siguientes:
• Sello húmedo de la República. Sello ovalado con la leyenda “REPÚBLICA ESPAÑOLA” y con el escudo mural en el centro.
• Sello seco de la República. Sello circular con la leyenda “GOBIERNO PROVISIONAL DE LA REPÚBLICA · 14 ABRIL 1931 ·” y el escudo mural en el centro. Entre corona y escudo aparecen dos números, que no son siempre los que dicen repetidamente los catálogos. Hay muchas variaciones. Es más, se conoce algún caso rarísimo con “C – C”.
• Sello seco Arriba España. Sello circular con la leyenda “ARRIBA ESPAÑA 1936”. Este sello sólo se estampilló en Mallorca en noviembre de 1936.
• Sello seco del Estado Español. Sello circular con la leyenda “ESTADO ESPAÑOL · BURGOS ·” y una corona mural en el centro.
• Sello húmedo “AFRICA”. Este rarísimo sello tipográfico se estampilló sobre la emisión de 1938.
• Sello húmedo “PLATA”. De manera análoga, la emisión de 1896 fue estampillada con sellos tipográficos de diferente tamaño con la leyenda “PLATA”.
Estos sellos deben encontrarse en billetes compatibles con cada una de las épocas en las que se emplearon.
Además de los anteriores, existen también otros sellos secos y húmedos originales de época y con un propósito legítimo:
• Estampillados en ejemplares de los bancos provinciales del siglo XIX.
• Identificación de ciertos especímenes.
• Identificación de ciertos billetes falsos.
• Estampillados sobre ciertos ejemplares emitidos en nombre del Banco de España en Bilbao o Gijón, identificando al emisor.
Existen más sellos legítimos, pero no son objeto de este artículo al ser muy específicos de determinadas empresas o épocas, como los Bancos de Isabel II y de San Fernando o las obligaciones emitidas por sociedades de crédito, entre otros.
Sellos falsos: imitaciones.
Una de las estafas más comunes que encontramos en el mercado de billetes españoles es encontrar sellos similares a los originales pero con peculiaridades:
• Sellos secos marcados como húmedos. Encontramos casos en los que se ha usado un cuño original (se conoce al menos un ejemplar conservado) como tampón húmedo. También hay casos de reproducciones modernas del cuño, con dimensiones diferentes a las del auténtico.
• Sellos secos en series o billetes imposibles. Como acabamos de comentar, se conoce al menos un cuño de la República (marcado como 4-7) y un cuño del Estado Español que siendo originales están en manos particulares. Se han empleado para estampillar billetes tanto de series compatibles como incompatibles, e incluso, en algunos casos, en billetes que no se habían emitido en el momento en el que los sellos habrían sido empleados.
• Sellos húmedos reproducidos modernamente. De manera similar, existen copias modernas de sellos auténticos que se han utilizado para estampillar billetes en los que la presencia de ese sello pretende otorgarles mayor rareza. El principal caso es el del tampón húmedo de la Segunda República, aunque existen algunas diferencias sutiles que permiten diferenciar los auténticos de los falsos.
• África. El sello original con la leyenda “AFRICA” fue objetivo de los tramposos porque los originales son rarísimos y esos billetes alcanzan precios de cuatro cifras con facilidad. El sello original es tipográfico y nítido, con una malla en el interior, mientras que el falso es más burdo al ser un tampón húmedo.
• Inutilizado. También se han utilizado sellos húmedos “INUTILIZADO” para engañar a los coleccionistas. De nuevo se recurre a billetes comunes de la República, en algunos casos incluso taladrados (con máquinas para carpetas de anillas). Estas manipulaciones se hicieron populares por la creencia de algunos nostálgicos de que el franquismo iba persiguiendo ese dinero (cuando en realidad lo guardaba para usarlo en el extranjero).
• Servicio Social. Como caso particular, sin mayor importancia, este sello está hecho a partir del emblema del Servicio Social. No se usó realmente y carece de sentido sobre billetes. La nitidez del sello y la falta de ciertos detalles son muy significativas.
Estos billetes adulterados suelen ser fácilmente detectables por un coleccionista medio, si bien el último caso a menudo pasa inadvertido incluso para casas de subastas, por lo que hay que tener mucho cuidado. Especial atención hay que poner a los sellos húmedos múltiples, ya que, si bien existen algunos y son verdaderas rarezas, son objetivo evidente por parte de los desaprensivos.
Sellos falsos: basados en cuños auténticos no relacionados con los originales
La mayoría de los billetes adulterados con sellos falsos provienen de la adquisición de un cuño o tampón de época (o aproximadamente, porque a los tramposos les da igual que sea de diez años antes o después). Esos tampones se usan para estampillar imágenes en billetes comunes haciendo que el coleccionista novato piense que son raros e interesantes.
Hacemos hincapié en el hecho de que se usan billetes corrientes, de 1925, 1926, 1927, 1928, 1931 y 1935 porque los tramposos saben perfectamente que si no los venden, no pierden nada, ya que esos billetes circulados apenas tienen valor real. De esta manera, al “fabricar su producto”, el riesgo que corren es mínimo.
No obstante, conocemos algunos ejemplares de billetes caros con estampillados falsos, en particular el águila de San Juan en rojo. De hecho, sabemos quién fue el que lo hizo. Y los encontramos en billetes de Quevedo, de Echegaray, en los de las emisiones de 1906 y 1907.
Listar y explicar todos los cuños auténticos que se emplearon para otros usos y que se han estampillado anacrónica y fraudulentamente en los billetes es un ejercicio de gran paciencia, pero mencionaremos algunos de los más habituales:
• Banco de España 1938 Legítimo, basado en una curiosa plancha que sí existió, aunque nadie sabe para qué. Los billetes manipulados tienen un sello de dimensiones diferentes al original y en peor calidad.
• Sellos variados de Falange Española, todos con origen de la organización política, pero con usos documentales.
• Sellos de Saludo a Franco con/sin Arriba España, empleados típicamente en cartas.
• Sellos de la Fábrica Metalúrgica de La Felguera, seguramente estampillados con un tampón original de la fábrica.
• Águila de San Juan, basada en diversos tampones que se pueden todavía incluso encontrar.
• Consejo Nacional de Transición de Libia (ليبيا /المجلس الوطني الانتقالي), tan absurdo que resulta difícil que alguien le quiera dar credibilidad. Bajo ese nombre se fundó la República Libia en 2011 por Muamar el Gadafi. ¿En qué pensaba el tramposo estampillando este sello en billetes de 1931?
Existen otros sellos que fueron dados por buenos por algunos catálogos, meramente por desconocimiento, con nombres de diversas plazas en el norte de África. Carecen, por supuesto, de sustento documentado y son tan absurdos como el mencionado de Libia.
Igualmente abundan tampones creados de manera irregular para indicar Censura Militar, Tetuán 1940 o vivas al caudillo, todos falsos.
Pero el caso más simpático, por no decir patético, es el de un sello que pretendía dar validez a billetes con numeración superior a las admitidas por el bando franquista, en el que se referencia a 1937 y se incluye ¡el escudo de España desde 1977 a 1981! Hubiera resultado igual de ridículo que hubieran puesto la versión original franquista, porque data de 1938, con idéntica incongruencia.
Sellos extemporáneos de época
Dentro de esta categoría se incluyen sellos que fueron puestos con alta probabilidad en la época con fines políticos, publicitarios o de otro tipo, pero que pueden ser razonables. Entre estos casos encontramos sellos publicitarios. Un ejemplo sería el de Rafael M. Benggio sobre 100 pesetas. Dicho sello referencia a su negocio en el número 37 de la calle Castillo de Gibraltar. Nacido hacia 1867 y de origen judío, Benggio regentaba una casa de cambio, según se evidencia en el registro de habitantes del peñón. Es, por lo tanto, más que probable que el sello fuera uno de identificación de que ese billete pasó por manos de esa casa y lo dio por bueno, una práctica que se sigue repitiendo incluso hoy en día, lo que permite reconocerlo como auténtico si vuelve a circular.
Otros sellos extemporáneos se usaron con el propósito de dar a conocer al público que esos billetes eran aceptados en el establecimiento publicitado. Tal es el caso de algunos sellos en obligaciones que circularon como papel moneda.
Otros sellos se resisten al análisis, siendo meras letras o monogramas. Cabe especular que se traten también de sellos de casas de cambio.
Por último, hablaremos de estampillados con fechas. Se conocen varios con fechas diferentes de 1938 y sobre billetes de 50 pesetas de 1928, siempre localizados en un margen.
Sellos dudosos
Existe un último grupo de billetes con sello de los que existen dudas sobre si son falsificaciones modernas o meramente publicitarios de la época. Algunos de los que podemos destacar son los referidos a la “UGT – CONTROL OBRERO – CNT”, “DELEGACIÓ DE PROVEÏDOS DEL GIRONÈS – GIRONA – GENERALITAT”, “30 GRUPO ASALTO” o “JUVENTUD REPUBLICANA FEDERAL – LA RIBA”. Cabe la posibilidad de que estos sellos fueran estampillados en la Guerra Civil a modo de protesta o publicidad o bien que en años posteriores alguien encontrara un tampón y lo usara como ha ocurrido en muchos otros casos. No obstante, en varios de estos casos, la posibilidad de que sean auténticos de época es alta.
Conclusiones
El coleccionista que se esté iniciando en billetes con sellos —la palabra resellos no es correcta para billetes— encontrará en este breve artículo una guía somera de lo que le puede esperar. El coleccionismo de billetes con sellos es muy interesante, pero también arriesgado, por lo que es recomendable que aquel que desee profundizar en estos casos se lea el capítulo completo de la Enciclopedia de la Notafilia y Escripofilia Española, y aun después, acostumbre su ojo a dudar de todo lo que ve.
Autor: Jose Antonio Castellanos.
